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Antes creía que para crecer en el trabajo bastaba con ser bueno en lo que hacía. Que si tenía los conocimientos y la experiencia técnica, el éxito vendría solo. Pero con el tiempo me di cuenta de algo: la habilidad de hablar en público no es un simple extra, es la clave para destacar y llegar más lejos.

Cuando escuchamos “hablar en público”, muchos imaginamos un auditorio enorme lleno de gente. Pero la verdad es que esta habilidad la usamos todos los días en el trabajo. La necesitas para explicarle un proyecto a tu equipo, para presentarle resultados a tus jefes, o incluso para vender tus ideas en una junta o en una entrevista. Es una herramienta poderosa que te ayuda a conectar con los demás y a proyectar confianza.

Por qué me volví fan de hablar en público

Conforme fui practicando, descubrí que dominar la oratoria me dio muchas ventajas. Aquí te comparto algunas de las más importantes:

Gano seguridad y me vuelvo un líder: Cuando hablo con claridad y sin titubear, siento que los demás me prestan más atención. Proyectar esa seguridad me ha ayudado a que me vean como un líder, lo que me ha abierto puertas a nuevas oportunidades y responsabilidades.

Abro el camino a mejores oportunidades: Ahora que me siento más cómodo al hablar frente a otros, soy yo quien presenta a mi empresa en eventos o para liderar negociaciones importantes. Esto no solo me da más visibilidad, sino que también aumenta mis posibilidades de seguir posicionándome como líder en el sector.

Mis relaciones laborales son más sólidas: Aprender a hablar en público me enseñó a no solo expresarme bien, sino también a escuchar con atención. Esto me ayuda a estructurar mejor mis ideas y a conectar con mis colegas y clientes, creando relaciones de trabajo más fuertes y genuinas.

Mi voz tiene más impacto: No basta con tener una buena idea, hay que saber venderla. La oratoria me permite ser más persuasivo y convencer a otros de mis propuestas. Es la diferencia entre que una idea se quede en el cajón o que se convierta en un proyecto que genere un impacto real.

¿Cómo superé mi miedo?

Seré honesto, al principio me sentía nervioso antes de una presentación. Pero aprendí a ver ese miedo como una señal para prepararme mejor. Si tú también sientes nervios, te doy algunos consejos que a mí me han funcionado:

  • Prepara tu discurso con tiempo. Siempre escribo y reviso lo que voy a decir.
  • Practica en voz alta. Me grabo para ver cómo me veo y escucho, y así sé qué puedo mejorar.
  • Cuida tu lenguaje corporal. Intento pararme con confianza, hacer contacto visual y usar gestos naturales.
  • Cuenta historias. A la gente le gusta escuchar anécdotas o ejemplos. Usarlos hace mi mensaje mucho más cercano.

Una inversión para mi futuro profesional

Para mí, hablar en público es una habilidad que todo profesional debería tener. No es algo que se logra de la noche a la mañana, pero con práctica y disciplina, cualquiera puede mejorar. Y la buena noticia es que, como cualquier otra habilidad, se puede aprender y perfeccionar.

Una excelente opción para ayudarte a encontrar tu voz y presencia para hablar en público es la certificación SpeakerMasters, te recomiendo que visites su sitio web para que conozcas los detalles de una formación diseñada para potenciar tus habilidades.

En resumen, hablar en público no se trata de impresionar, sino de conectar. En un mundo laboral tan competitivo, esta habilidad puede ser la diferencia entre quedarte estancado o abrirte camino hacia las oportunidades que siempre has soñado.